lunes, diciembre 20, 2004

Jerusalem, la ciudad de oro

Tengo mucho para contar sobre Israel, también me queda todo lo que he visto antes. Y en ese conjunto complejo de vivencias y lugares, puedo encontrar muchas líneas de relato. Me gustaría empezar por las ciudades que mas me impactaron para seguir con las anécdotas cercanas. Obviamente Jerusalem era un destino que me había generado muchas expectativas. Visite la ciudad en dos oportunidad y aun no se si la conocí. Porque es como la biblia, siempre se encuentran nuevos puntos de vista, interpretaciones, evidencias que contrastan hechos o los refutan. En fin, siempre se nos presenta de una forma distinta. Además, lo poco que pueda contar es la percepción que he hecho desde los ojos de un turista, sin meterme en la situación política actual, o religiosa (son iguales?), o en el seno de su economía, en la vida cotidiana. La primera visita que hice quedara para mas adelante, fue muy informativa, en un tour, con un recorrido marcado, el tiempo también calculado, las colas para entrar a ciertos edificios y todo lo que ya conocen de los grandes centros turísticos. La segunda visita fue distinta. Me acompañó mi primo, el Sr. A. Luego de un viaje cargado de debates matemáticos (somos dos personas que no entendemos mucho de geometría o álgebra lineal, pero que refutamos a Pitágoras o nos reímos de Descartes) llegamos al monte donde esta situada la ciudad. A. se contacto con un amigo (argentino el) que vive allí desde hace 4 años y nos reunimos para recorrer juntos. Macanudo este pibe, bastante extrovertido y con ganas de compartir todo lo que había vivido en Jerusalem. Una ciudad moderna y pujante para el país, pero que conserva el rastro de todas las civilizaciones que pasaron por allí. Nuestro nuevo amigo se presentó, hizo un breve raconto de su vida en Jerusalem y nos explico que era conveniente comenzar por el barrio judío, atravesar el centro de la ciudad y terminar recorriendo la ciudadela vieja. Sin nada para ningún desacuerdo, como debe ser cuando uno cuenta con menos información que la persona que hace la propuesta, partimos siguiendo sus pasos. Dos o tres calles mas adelante, nos encontramos con un cruce y la advertencia en varios carteles de ingresar con ropa adecuada en aquella parte de la ciudad. La calle que atraviesa este barrio se llama Measharim (o algo así), las casas son viejas y es más sucio que otras zonas de Jerusalem. No se ve un pantalón de jeans, ni una camiseta... toda la gente va vestida según la costumbre religiosa o el clan del judaísmo al que pertenece. Las mujeres se mantienen en sus casas, los hombres estudian la biblia y salen para acudir a la sinagoga. No es muy frecuente que la gente abandone este barrio, y nunca salen de Jerusalem. Nuestro nuevo amigo nos contaba que todas las cosas que realiza esta gente siguen, al pie de la letra, las doctrinas de Dios. O mejor dicho, siguen al pie de la letra aquello que su rabino interpreta que nos exige Dios. Niegan el país, niegan el ejercito (pero si no los defendieran, ellos no existirían por tanto árabe cerca)... y que les voy a decir de los turistas, solo que también nos odian. A muchos de ellos (los turistas) los apedrean para dejarles un recuerdo de este barrio ortodoxo. Por suerte a mi no me paso nada. Volvimos por otra zona, atravesando el centro de la ciudad, y desembocamos en la puerta de Jaffa. Resulta que la ciudad vieja de Jerusalem esta rodeada por una muralla turca que cuenta con siete puertas. La muralla obviamente es posterior al tiempo del cristo, pero se dice que por una de ellas entrará el Mesías. Sinceramente no recuerdo el nombre de este acceso, pero la leyenda habrá hecho gran furor en ese tiempo, porque los militares turcos mandaron a tapiarla. Un detalle llamativo que me hizo pensar un momento... esto de tapiar la puerta es síntoma que algún tipo de fe tendrían, sino no hay veracidad en los textos judaicos, no debería existir temor en que se cumplan. Pero ahí los tienen, como en el pasado, esta muralla viene a delimitar el mundo metafísico de nuestro universo determinista, manejable. Y se sigue amurallando el mundo, sin pensar que a un Dios no hay madera que lo detenga. O mejor, las ideas (ideales!) terminan filtrando aunque sea con el goteo de la sangre. Constantemente debemos beber agua porque sino te desidratás sin darte cuenta. Hicimos algunas compras, charlamos de lugares lejanos en nuestra patria... somos dos extraños (dejemos un momento de lado a mi primo A., porque no es argentino) que recién nos conocemos, pero percibimos mucho en común. El acento del entorno te aproxima, la cultura, el sentirse solo, etc. Note muy melancólico a nuestro nuevo amigo, idealizando nuestro país, la ciudad, su gente. Tratando de ignorar los problemas, y sobrevaluando nuestras virtudes. Sin embargo todos hacemos esto, todos amamos nuestra tierra aunque a veces se torne imposible vivir en ella. No se imaginan en cuantas ocasiones me han preguntado cual es el mejor país del mundo, a lo que siempre respondo que no conozco el mundo sino un par de países. O las veces que me han interrogado por la calidad de la comida, incluyendo en la pregunta la respuesta que quieren oír. Siempre me he inclinado mas a entendernos (a los seres humanos), como SUJETOS, no tanto por emprender acciones, sino por estar sujetados a la tierra. Y lo mejor que se puede hacer en estos momentos es oír al otro, dejar que se desahogue, para continuar el camino. Entramos por una de las puertas para desembocar directamente en el barrio armenio. Como dije antes, la ciudad esta rodeada por un muro y dividida en su interior (en forma de cruz) en cuatro barrios. El barrio armenio, el judío, el cristiano y el árabe. Muchas cosas he visto que me llevarían tiempo detallarlas, pero imagínense una ciudad toda de piedra. Tal vez piedras que en otro tiempo fueron utilizadas para edificaciones primitivas. Un único color entre blanco y dorado (es lo que acotaba muy bien mi amiga Caro, es piedra caliza), por ello mucha gente la conoce como la ciudad de oro. Intentamos aproximarnos a la mezquita de Omar, pero no pudimos. La gente de seguridad nos recomendó que no fuéramos. Salida de la ciudad, rumbo indefinido... A. me dice que le gustaría ir a visitar el túnel del tiempo. Es un lugar donde muestran la historia de la ciudad, las distintas civilizaciones, etc. Sobre este túnel no les puedo comentar nada, pues nuestro nuevo amigo advirtió que le faltaba su carpeta. Debíamos volver sobre nuestros pasos dos horas de camino... cansados, pero sin ganas de de dejarlo solo.Volvimos a la ciudad vieja de noche. No se imaginan lo espectacular que es la puerta de Damasco iluminada, parece un castillo del medioevo. El mercado en sus alrededores le da vida y te traslada en el tiempo.No pude detenerme, pero al andar, intenté registrar los detalles del entorno.Por suerte a eso de las 8 logramos dar con su carpeta en un comercio donde habíamos comprado agua.Del agua pasamos a la cerveza. El alcohol hace su efecto (claro está, en las personas que no están acostumbradas a beber... en lo que a mi refiere, necesitaría muchas cervezas). Nuestro nuevo amigo seguía con su melancolía patriótica, pero no lo juzgo.Había sido una linda forma de recorrer la ciudad, comparando una tierra de pampas con el centro del origen de las civilizaciones.

domingo, diciembre 12, 2004

Con muchas ganas pero sin tiempo

Hola amigos, perdon por este tiempo desde mi ultimo post. Les cuento que fue un largo silencio todo el norte de italia, pero algun dia espero poder volcarlo aqui para compartir. He vuelto a Espania y estoy a la espera de mis hermanos. El siguiente lugar es el Principado de Andorra. Cuando este instalado alli estaremos mas en contacto.
Gracias a todos.