Pregúntenle a Gieco por la cultura
Hace unos días envié una carta a un diario local (Diari de Terrassa) a manera de despedida de esta tierra. Si Dios quiere, y las vueltas de la vida no me señalan otro rumbo, en menos de dos meses estaré instalándome definitivamente en Italia.
¿Qué podía escribir a esta gente? Sólo me limité a agradecer mi paso por estos pagos y a resaltar el gran problema que tienen con la inmigración (sin documentos, con documentos... bah, con todos).
Para que se ubiquen, esta es una ciudad que nació en los primeros siglos luego de Cristo. Durante el período romano se llamó Égara y tiene mucha historia para conocer. Muy cerca está Barcelona, ciudad mundialmente famosa, fundada por Aníbal antes de su cruce por los Alpes y sede no sólo de los juegos olímpicos del 92, sino también del gran reino catalán.
Me pareció interesante compartir mi pequeño artículo con uds.
Abajo lo transcribo, un saludo a todos.
Adiós a Terrassa y a toda su gente
Opinión - Diari de Terrassa - sábado 16 de enero de 2005
Llevo casi un año viviendo en Terrassa y se aproxima el día de mi partida. Haciendo memoria, puedo recordar una infinidad de momentos gratos y algunos que me dejaron un sabor amargo. Pero como los primeros superan en cantidad e importancia a los segundos, me atrevo a manifestar una crítica que espero se tome como constructiva. ¿Qué es Terrassa? Principalmente, su gente.He conocido decenas de ciudades en esta Europa tan diversa culturalmente y tan unida en lo económico. Y aquí, como en el resto, el mayor desafío se presenta de cara a la inmigración. Existe un gran esfuerzo de integración, pero tampoco se debe negar que hay muchos prejuicios raciales. Para algunos, la figura del árabe o el latino, es la de alguien que viene a modificar parte de la identidad catalana que sin duda es muy rica. Pero este concepto de nación no se detiene sólo en la lengua, es sobre todo conocimiento.Entonces, para defender una cultura frente a los supuestos agresores, hay que conocerla, saber que se la posee. Son innumerables los ejemplos que puedo citar y todos nos llevarían a la necesidad de preguntarnos quiénes somos, para luego poder definir al prójimo. Porque esta sociedad, mayoritariamente católica, tiende a criticar otras religiones desconociendo la persona de Cristo o sin haber leído al menos una vez los evangelios. En la misma línea, una herramienta tan poderosa como es la televisión catalana se limita, en gran parte, a doblar series globales a la lengua local. ¿Y qué cultura poseen tantos jóvenes? Les he preguntado infinidad de veces por la vida de Pau Casals o a qué refiere la fecha 22 de Julio de nuestra avenida, sin encontrar respuestas. Muy pocos podrían enumerar 5 escritores de lengua catalana. La Cartoixa o las iglesias de San Pedro siempre están desiertas aunque su ingreso es gratuito. Y la Diada no es más que un día no laboral para unos cuantos.Vivimos en un lugar inmensamente rico en historia que daría envidia a muchas grandes ciudades de todo el mundo. Por ello, este suelo se torna en un gran desconocido, un extranjero en su tierra. Mi invitación es para con mis compatriotas, también para el resto de los inmigrantes, pero principalmente para los catalanes. Mostremos más interés por la cultura que nos rodea, les aseguro que tendrán el mismo placer que me colma, y por sobre todo, nos ayudará a resolver muchos de nuestros problemas interculturales.
Lo que quedaba del Vaticano
No recuerdo las veces que he visitado la ciudad de Roma. Sin embargo siempre la encontré muy caótica, demasiado ruido, mucho tránsito, gente por doquier. Es muy difícil atravesarla sin sentir esa sensación de estar enredado con su gente. Pero este caos no termina en lo sonoro, también abarca a sus ruinas, su historia. Ya les he hablado de Jerusalem, también podría hacerlo de Florencia o Barcelona, pero en Roma hay aún más. Todo muy bello, pero tan encimado que provoca un placer desagradable, al menos en mi gusto.
Allí se pueden encontrar ruinas romanas, la historia de la nueva Italia, la gran iglesia Católica, el arte de los italianos, y tantas cosas más.
A mi me gusta disfrutar todo por separado, sin mezclar los dulces con el salado, remontarme a otras épocas y no tener que saltar escenarios temporales en cuestión de metros. Será por ello que nunca hice ni haré un tour por esta ciudad.
En este día, en lo que nos respecta, quise visitar lo que me faltaba del Vaticano. Ya había pasado por su tesoro, también está claro que recorrí San Pedro, incluso su enorme cúpula, pero restaba el museo.
El museo cuenta con legados egipcios, griegos, y referentes a otras grandes culturas de nuestra historia. Todo ello no es propiamente sagrado, pero para dar la importancia que se merece esta institución, y por lo que conquistó a través de tanto tiempo, fueron adquiridas y hoy adornan jardines y salones de los edificios que conforman el museo.
En el recorrido que nos proponen, se pueden observar colecciones de esculturas y pinturas de todo tipo y tendencias. Hasta hay un salón dedicado a los animales. También hay muchos tapices y otros regalos que efectuaron distintos monarcas.
Lo más llamativo son los salones que fueron encargados a Rafael. Contienen pinturas que van desde los zócalos hasta el final de esos techos abovedados, su arte renacentista resalta exquisitamente lo divino, pero impresiona de manera marcada la función del hombre en la creación. Estos salones se utilizaban para diversas funciones, y no es de esperar que la grandeza de aquellas obras tuviera un objetivo definido para dicha función. Esto es conocido desde la antigüedad, pero también se llevó a cabo en los salones del Vaticano.
Para percibirlo mejor, sólo hay que desplazarse hasta las instalaciones que ordenó decorar el papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia). Las pinturas son de un autor italiano (no recuerdo su nombre pero es algo así como Pierucchi), de la época renacentista pero cuya obra sería adecuado situarla en un tiempo anterior. ¿Qué les puedo decir de este papa? Es fascinante su historia, la cual me motivó a que investigara luego de mi paso por este museo.
Esos salones están exageradamente adornados, en una de las pinturas se puede ver la resurrección de nuestro señor Jesucristo donde en medio de los testigos aparece Rodrigo Borgia. Remontémonos a esos años... 1492, descubrimiento de América. En Europa se corona como pontífice a este cardenal, padre de una decena de hijos, tres de los cuales estaban estrechamente unidos a él. Un papa que durante su mandato divino deberá hacer crecer el poder de su iglesia, sus arcas, el dominio de las tierras, y por sobre todo, asegurar la mayor riqueza de su familia. Entre tanta actividad deberá librar guerras, someter pueblos, tratar con embajadores y reyes... ¿qué mejor que hacer esto último en unos salones donde se representa gráficamente su poder sobre todo lo terrenal? Lo suntuoso muy pocas veces ha sido concebido por amor al arte, en muchas ocasiones no es más que un arma de poder.
Sin embargo, este es el mejor arte, un arte encarnado en todas las luchas humanas, aquellas que nos tienen ocupados en descifrar el sentido de nuestras vidas. No hace falta más que caminar unos metros desde allí para darse cuenta de esto. Todo se logra en un salón rectangular, grande pero que parece más pequeño que el que nos muestran las fotografías. Allí te dirán que las medidas corresponden al antiguo templo de Jerusalem, pero quién sabe. Ni siquiera los propios judíos en aquella ciudad están seguros de ese dato.
Este recinto es la Capilla Sixtina, un templo adornado por varios pintores, pero con una conclusión extraordinaria en manos del gran Miguel Ángel. Podría estar horas admirando el Juicio Final, su realismo, aquellos rostros, el movimiento de los personajes. Pero hay mucha gente, mucho ruido... sí, sí, es la masa... Ortega y Gasset tenía razón, y si bien en algunos momentos me siento cómodo con ella, para otros me resulta insoportable. ¿cómo será este recinto en tiempos de cónclave? ¿cómo habrá sido en los tiempos en los que aún no se había inventado el turismo? ¿o cómo será al menos por las noches?
Por suerte se puede admirar la bóveda sin que ninguna cabeza se interponga. Y hay varios pasajes bíblicos, que no solo muestran un gran conocimiento en el uso de la pintura, sino también en las sagradas escrituras.
Pero esta Roma, y este corazón que es San Pedro sólo nos muestra algo del cambio que se estaba gestando en aquel tiempo. Trayendo otra vez la figura de Rodrigo Borgia, me imagino cuantas veces habrá tenido que recorrer el subsuelo hacia el Castello Sant'Angelo para salvar su vida. Mucho poder trae muchos enemigos, pero una vida cegada en lo material y sin tener en cuenta el paso del tiempo, no nos permite percibir que estamos cambiando el mundo. Esto ha hecho esta persona... en muchas cosas, para mal.
Asqueado, vuelvo sobre mis pasos hasta la basílica de San Pedro. En una tumba negra, grande pero sin tantos adornos, en letras esculpidas sobre la piedra se puede leer "Juan XXIII". Por suerte el asco de los sumos pontífices a veces se puede digerir con el nombre de Angelo Roncalli... y a pocos metros seguro descansa un polaco. Aún con vida. Sinceramente ni me va ni me viene. Si no ha hecho gran cosa en uno de los papados más largos de la historia, no me acoge grandes expectativas teniendo en cuenta que posee más de 80 años.
Me pongo nuevamente la campera, voy preparando los puchos y salgo silbando el "cambalache" del gran filósofo.
He visitado la cuna de estos mata-dios, ahora tengo mi alma en paz.